Islandia

En Agosto, después de un duro año de bodas. Xabi y yo decidimos alejarnos de las playas para hacer un viaje diferente. Durante casi tres semanas, nos recorrimos la Isla de Islandia de arriba abajo. Durante este tiempo visitamos aldeas de pescadores, dormimos en Granjas y nos alimentamos de una dieta sana y variada a base de sandwiches de jamón y queso, sandwiches de queso y jamón, sandwiches de jamón, y sandwiches de queso.

Está es una selección de las imágenes que Xabi y yo sacamos la primera semana que pasamos en este maravilloso país donde hay más animales que personas. Durante esta semana visitamos la ciudad de Reykjavik para luego desplazarnos por el llamado “circulo dorado” hacia destinos tales como Gulfoss (cascada dorada); Haukadolur; Keriod; Skalholt; Hveragerdi; Vestmannaeyjar; Skogafoss; Höfn y Svartifoss.

Para ver más imágenes de Islandia ver nuestra entrada anterior.

Los primeros cuatro días de nuestro viaje los pasamos en la ciudad de Reykjavik. Allí aprendimos que aunque ser espontáneos y dejarse llevar está muy bien, cuando se trata de un país como Islandia, es mejor planear…

Durante casi cuatro días,  nos recorrimos la ciudad de arriba abajo hasta por fin conseguir un coche de alquiler que nos permitiera organizar las primeras etapas de nuestro viaje. También hubo tiempo para salir un poquito de fiesta (algunos más que otros) y para conocer el que se convertiría en uno de nuestros lugares de referencia el Kex hostel. Esta antigua fabrica de galletas se ha reconvertido en un backpackers y bar de moda donde cada noche nos gastábamos en cerveza local todo lo que habíamos ahorrado con nuestra súper dieta.

A pesar de ser Agosto y de que por un momento pensamos que nos iba a tocar dormir en un coche bastante pequeño (enano), decidimos comenzar nuestra ruta siguiendo el archiconocido “circulo dorado”.

Estábamos convencidos de que nos encontraríamos con infinidad de turistas, pero la verdad es que tampoco nos encontramos con demasiados. De todas maneras, yo creo que Xabi y yo durante los primeros días estábamos demasiado cegados por paisajes como los que nos encontramos  en las cascadas de Gulfoss o el cráter de KeriodLo increíble de la isla es que tan pronto pasas de un paisaje lunar a pastos verdes, desiertos áridos o terrenos típicos de la tundra Canadiense, y todo esto ocurre literalmente entre Sandwich y Sandwich. Uno de los paisajes que más nos llamó la atención fue el de las playas de Vik. Playas llenas de cantos rodados que dan ese color negro tan característico de estas famosas playas.
Tanto Xabi como yo estábamos como locos por ver a los famosos “Puffins”, así que decidimos coger un ferry y nos fuimos a Vestmannaeyjar donde teóricamente era muy fácil ver a estos pájaros asesinos llamados frailecillos. Sí, sí, asesinos…asesinos porque los endemoniados pajarillos sólo se dejan ver en esa islita si trepas colina arriba por terrenos totalmente inestables rodeando acantilados y desfiladeros. De hecho, aun subiendo por estos, creo que estuvimos más cerca de ver a Golum que a los famosos pajaritos.

Curiosamente días después, y tras considerar muy seriamente escribir un testamento, nos los encontramos a escasos 30 centímetros de. Sin embargo, las inmejorables vistas hicieron que la visita a la isla en Ferry mereciera mucho la pena.

Durante nuestro trayecto, era casi imposible avanzar más de 30 kilómetros sin detenernos y es que Islandia es como un enorme parque natural lleno paisajes donde sentirte como el último Mohicano…

Según fuimos acercándonos hacia Höfn, el paisaje fue enfriandose hasta descubrirnos el glaciar de Skaftafell y los icebergs de Jökulsarlón (Señores, si en algún momento se vienen a Islandia, aunque sea Agosto, traiganse TODOS los abrigos que tengan a mano).

Finalmente llegamos a Höfn donde nos dimos el “lujo” de cenar  un plato caliente y descubrimos nuestra nueva palabra favorita “refill”.

Como sabéis cada vez estamos más convencidos de nuestra transición a la película. Deseando trabajar más y más con cámaras analógicas. Digamos que nuestro propósito de año nuevo es hacer bodas naturales cada vez más vintage  y a ser posible al aire libre y en formato analógico. Ser “film wedding photographers” como dicen los guiris. Para nosotros la calma y la conexión que te permite este medio es increíble (aquí podéis ver una boda natural vintage y muy playera que hicimos en Marbella, y aquí una “destination wedding” que hicimos en San Sebastian).

DOS MÁS EN LA MESA

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